Guacamaya Roja en Guatemala

Foto de portada: safarickszoo

Los polluelos permanecen en el nido, cuidados por sus padres hasta mas o menos los 75 días de nacidos, cuando abandonan el nido.

Esta depredación no solo afecta a los polluelos que son raptados, sino que en muchos de los casos los adultos son muertos para robar a los pequeños, ante la imposibilidad de capturarlos o sacarlos clandestinamente del parque protegido. Y otras veces, los arboles son derribados para sacar a los polluelos, reduciendo mas el numero de nidos disponibles para el año siguiente.

La Guacamaya roja, sigue moviéndose hacia el norte, hasta encontrarse con la frontera agrícola de México, donde está en un callejón sin salida.

La reproducción en cautiverio, por mucho tiempo parecía imposible y hoy, es difícil.  Poco éxito se ha logrado con los nidos artificiales, y de todas formas, no pueden liberarse a su ecosistema original pues ya casi desaparece y no es capaz de sostener una población mayor.

Que decir de los sucesos actuales, en donde los incendios forestales y las invasiones están consumiendo justamente las selvas que son hogar de estas bellas aves, cuyos números en Guatemala no sobrepasan los 275 individuos?

Foto por: Chris Packham

¿A qué arboles, a qué nidos volverán aquellas que logren escapar del fuego?

Recuerdo claramente una mañana del año 1998, despertaba en la estación biológica “las guacamayas” del parque laguna del tigre, Petén. Después de un muestreo de murciélagos, la voz de uno de nuestros compañeros llamándonos hacia fuera de las barracas… salimos, apurados y asustados, y lo vimos saltando y apuntando al techo de uno de los tejados de palma… 5 guacamayas escarlata parloteaban alegremente en lo alto de la techumbre. Habíamos salido tan rápido, que no llevábamos siquiera zapatos, menos una cámara. Las guacamayas siguieron su alegre bullicio hasta que alzaron el vuelo dejando la estela colorida tras de sus largas colas.

Fue la única vez que las vi en estado salvaje, ni siquiera años después, que en Sierra del Lacandón, conocí a los guarda recursos que trabajaban para el proyecto de cuidado de guacamaya roja pude verlas, se habían refugiado en lo más intrincado del bosque y no era ese mi camino aquella vez.

No siento lo mismo al verlas en los jardines de los hoteles, en los zoológicos o en los parques recreativos, su destino, no es estar paradas en un aro de madera imitando la voz humana o tras una malla peleando por alimento.

Están hechas para volar alto, para dejarse oír sobre las selvas densas, para alegrar los parajes silvestres y salvajes con su color y su parloteo, pero lo hemos perdido, ya nada será igual. Que les diremos a nuestros hijos? Como explicaremos que las hemos perdido?

Si no despertamos a tiempo, esta especie, así como cientos de otras menos conspicuas, desaparecerán de nuestro país.  La verdad es que la selva guatemalteca puede sobrevivir sin guacamaya roja, pero la guacamaya roja no puede sobrevivir sin selva.

¡Despierta Guatemala!

#PreservaGuate con Onca y VitaNat

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